Por: Miguel Echeverría, miembro de la Izquierda Ciudadana.
“Los países latinoamericanos han estado yendo y viniendo, una y otra vez, tras crisis económicas y crisis de Estado, durante toda su historia. La tan anhelada estabilidad y las posibilidades de consolidar una sociedad de mejor salud democrática son atacadas en forma continua y, en gran medida, por la inconmensurable relación existente entre las ideas que se importan desde los centros mundiales y las que surgen como construcción histórica en el seno de la ciudadanía.
Por lo mismo, en momentos de crisis se explicitan estas diferencias y las quiero hacer notar a la luz del video protagonizado por Luksic donde plantea que Chile lo hacemos entre todos, dejando en evidencia algo concreto: no puede conseguir mano de obra más barata en otro país.
A ese episodio, se suma la entrevista en Revista Capital de Hernán Büchi, en la que mostrando audacia comunicacional dice ser un incomprendido en este país, dejando directorios y viajando a Suiza con su empresa. ¡En hora buena!
La tradición neoliberal que se impuso en Chile tuvo como referente político en la etapa “democrática” a Hernán Büchi como candidato presidencial, perdiendo contra Patricio Aylwin -por eso, digo que es de una audacia comunicacional notable- quien realizó los cambios políticos e institucionales propios de un Estado que sale de una dictadura militar. Sin embargo, el modelo económico o el milagro chileno del que hablaban los chicos UDI se mantenían intocables.
A pesar de la derrota política como candidato de la derecha, sus ideas se enraizaban y así triunfaba el proyecto democrático tras la Concertación. La ciudadanía parecía no querer más conflictos y durante décadas nadie cuestionó la autoridad del mercado en nuestro modelo.
Esto es interesante si lo contrastamos con el comienzo de una etapa neoliberal en todo el sub continente. Las ideas económico-sociales impuestas en dictadura, ahora, buscaban su expansión en las nuevas y frágiles democracias vecinas. Aunque no todos los países y sus pueblos fueron como el chileno, los casos de Argentina o Ecuador son muy elocuentes en dar cuenta de la influencia de las ideas aplicadas en Chile hacia el resto del continente y de la distancia que generaban estos cambios en una ciudadanía que las interpretaba, con justa razón, como amenazas a sus derechos sociales, que restringen las garantías estatales y aumentan la desigualdad económica de la población.
La crisis económica y política en este marco hubiese sido imposible sin la injerencia extranjera que no veía con buenos ojos invertir en países tan inestables. ¡Es nueva esta historia!
Este proceso tiene dos grandes hitos: en el caso ecuatoriano, luego del rescate a los bancos tras la quiebra del sistema financiero en 1999, se dio paso a la dolarización del país. La inestabilidad política de los gobiernos de derecha pro-neoliberales provocó la salida de tres presidentes en apenas diez años, destituidos en medio de revueltas populares por la grave situación: Abdalá Bucaram, el 5 de febrero de 1997, Jamil Mahuad, el 21 de enero de 2000, y Lucio Gutiérrez, el 20 de abril de 2005. Este último, escapó del país, literalmente, cargando sacos de dinero en helicópteros con rumbo desconocido.
Argentina para qué decir, si lo podemos cantar. “¡Oh! que se vayan todos, que no quede uno solo”. Al unísono una Argentina en corralito veía cómo Alfonso de la Rúa arrancaba en un helicóptero.
Hoy, Hernán Buchi hace lo mismo que el resto: cuando se ven arrinconados por las fuerzas populares huyen, porque sus ideas ya no son legítimas, huyen, porque tanto ellos como sus ideas no tienen más patria que sus billeteras.
¿Rafael Correa, Nicolás Maduro, Dilma Rouseff o la misma Cristina Fernández que dejó el cargo de manera democrática han arrancado de sus países o se han quedado con ellos sin claudicar en su forma de gobernar? Ahí, está la gran diferencia, entre las ideas que son instalas versus las genuinas.
Me quedo con una imagen: Rafael Correa con los pies en el barro tras un terremoto devastador en su país y aplicando todo el apoyo fiscal necesario para superar la tragedia. Y es que la esencia de sus ideas, la real fórmula de sus triunfos, radica ahí en ese lugar junto a la miseria humana, luchando por su superación. No en Suiza, con sus relojes, chocolates y bancos.
https://www.youtube.com/watch?v=8hwhUiqCprU De la Rúa huyendo en Helicóptero.
https://www.youtube.com/watch?v=XtjtZVrZ2Cw Lucio Gutiérrez huyendo y cayendo.