• Martes , 29 marzo 2016
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Álvaro Ramis y Ley de Royalty: “El país necesita una contribución estable y que tenga en cuenta los intereses generales…”

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Álvaro Ramis, Doctor en Ética y Democracia, en conversación como invitado al programa “Sin Pretexto” de Radio Universidad de Santiago, se refirió a la polémica que ha generado, en los últimos días, el artículo que el ex gerente general de SQM, Patricio Contesse habría redactado, en el marco de la Ley de Royalty Minero, entregándoselo al, entonces, senador Pablo Longueira (UDI) y que, finalmente, como sabemos, se incorporó en la normativa aprobada por el Congreso.

Recordemos que el tema ha sido objeto de críticas transversales, desde los diferentes sectores políticos y llevó  a Pablo Longueria a renunciar a la Unión Demócrata Indepeniente (UDI), en medio de declaraciones de su parte en las que se definió como un hombre honesto, pero sin permitir que los periodistas le formularan preguntas.

El Ministerio Público comenzó a investigar las irregularidades que evidenció, a raíz del documento de Contesse, la tramitación de la Ley de Royalty Minero y fijó fechas para que presten declaración varias de las autoridades del ex Gobierno de Sebastián Piñera que pudieron tener una vinculación directa con el tema.

Álvaro Ramis, en el programa de Radio Universidad de Santiago, manifestó en cuanto a este nuevo debate que afecta a la clase política y que evidencia, una vez más, la práctica de acciones anómalas por parte de algunos parlamentarios, que “me llama la atención la racionalidad moral de los actores, ése es el factor que sale a la luz a la hora de evaluar un acto de este tipo, en función del utilitarismo y de una brutalidad total. Si la ley tuvo buen efecto, tuvo buenas consecuencias, pero se deja de lado todo el procedimiento que en democracia es muy importante”.

Agregó que “el anular esa dimensión deontológica del procedimiento legal y de la forma cómo se ha legislado, revela cómo la política está atrapada en esta racionalidad utilitarista, que no pone los fines y los medios en el centro de la discusión y, de no ser así, vamos a tener una política de muy bajo nivel”.

Álvaro Ramis, director del Centro de Estudios Cultura Ciudadana enfatizó en que “si vamos a discutir sobre los efectos de la ley, pongamos todos esos efectos en la cancha y la mirada sobre a quiénes benefició y a quiénes no. La discusión sobre ¡pan para hoy y hambre para mañana!, también es necesario debatirla. Creo que la discusión de este Royalty reveló que se privilegió un aporte, un óvolo simbólico que no es un verdadero Royalty –en Perú lo llamaron óvolo-, es una donación casi simbólica de una empresa a una contribución pública que le garantiza invariabilidad tributaria, por largo tiempo y un ahorro tributario a la larga. Es un beneficio muy inmediato para un Gobierno que recibe un aporte tributario hoy, pero priva al Estado de un aporte tributario de largo plazo y esas miradas de largo plazo son las que importan”.

A su juicio, “puede ser atractivo para el Gobierno tener hoy platita fresca en la alcancía, pero a largo plazo, el país necesita inversiones, necesita una contribución estable y que tenga en cuenta los intereses generales y no sólo el interés de un gobierno de turno”.

Proceso viciado

El director del Centro de Estudios Cultura Ciudadana advierte que “hay un intento de blanquear un proceso que está viciado y eso es parte de la escena que creó Pablo Longueira, quien es un hombre inteligente, con capacidad de astucia y sagacidad y que ha puesto en escena, ante el país y a un muy bajo costo, un espectáculo mediático, bastante potente. Él convocó una conferencia, la prensa acudió, no aceptó preguntas –lo que habla muy mal de la prensa en Chile que acepte conferencias sin preguntas- y el señor Longueira dice que es un hombre honesto y renuncia a algo que ya no estaba ejerciendo que es su militancia, porque desde que renunció por depresión no tiene una militancia activa”.

Ramis indicó que si bien Pablo Longueira tiene la legitimidad de calificarse como un hombre honesto, “uno esperaba datos, argumentos más sólidos no sólo la auto-exculpación retórica y, por lo tanto, estamos en un plano donde la ciudadanía exige algo más, no sólo que los políticos tengan la capacidad de dar la cara, sino que se requieren pruebas, que se puedan contrastar los hechos denunciados y ahí hay un silencio que habla, que revela mucho y frente a se silencio que acusa, es necesario ir más allá, exigir responsabilidades que no sean tan leves como, insisto, renunciar a una militancia inactiva, sino empezar a dar explicaciones”.

El Doctor en Ética y Democracia –de la Izquierda Ciudadana- señala que en el debate también debiera considerarse un aspecto, no menor, dice: “¿Es posible que se compren las leyes?, ¿es posible, hoy en día, que quien tiene capital pueda comprarse una ley a su favor? Esto es algo que está en duda y, evidentemente, ahí hay que hacer una crítica transversal, tal vez hay más senadores de distintos bloques políticos que debieran hacerse esa crítica. Asumamos que hay actores empresariales que son corruptores y hay actores políticos que son corrompidos y ese ciclo corruptor es el que hay que romper con nuevas formas que atajen esos procesos, donde hay flujos de capital que generan la ley”.

Álvaro Ramis recalcó, al mismo tiempo, que “tal vez, con la actuación de la justicia de por medio, vamos a ver que en este caso y en otros ha operado un mecanismo ilícito que debe superarse. La gran oportunidad que se presenta al país es establecer otro modus operandi, generar un código de ética del funcionamiento del Parlamento que impida este tipo de situaciones y, respecto del Gobierno, controles legales más firmes que tengan en cuenta la capacidad corruptora del dinero, lo que es menor”.

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